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Asunción Giménez (78) lloró de emoción cuando el papa Francisco llegó a su humilde hogar. Ella logró invitarle un mate al Santo Padre. "Voy a tomar uno solo", le dijo Francisco a Asunción y se dispuso a disfrutar el mate, su bebida preferida como todo argentino.

La guampa la guardará como una reliquia, comentó emocionada. El termo de mate es de color blanco y amarillo y tiene una impresión del rostro de Francisco. 

Asunción abrazó a Francisco y le pidió la tan ansiada bendición. El Santo Padre le obsequió un rosario, que lució orgullosa mientras relataba lo contenta que quedó tras la visita del representante de la Iglesia Católica.

"Me regaló un rosario y le abracé", relató al tiempo de añadir que espera que la visita traiga paz y tranquilidad.

Ella no durmió e hizo vigilia cocinando mbeju junto a su numerosa familia. La emoción no la dejó pegar un ojo en toda la noche. "Es una bendición de Dios", expresó sobre  la grata visita.

Asunción vive desde hace 60 años en el Bañado Norte y tuvo el privilegio de recibir al Papa en su hogar.

MÁS BENDICIONES.  La casa de Asunción Giménez albergó no solo a sus familiares, sino también a otras personas que pidieron una oportunidad de poder ver de cerca a Francisco. Niños y ancianos también recibieron la  bendición.


Flora Martínez viuda de González, de 96 años, del barrio Santa Lucía, hizo la vigilia en el patio de la casa de Asunción. Sentada en silla de ruedas, aguardó por horas al Papa. Recibió también un rosario y la bendición del Santo Padre.

Fuente: Ultima Hora

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