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Una comisión interventora de la Policía Nacional confirmó ayer un nuevo fraude, consistente en la venta de las respuestas de exámenes de ingreso para la Academia de Oficiales y el Colegio de Suboficiales, lo que derivó en la destitución de los comisarios responsables. Unos 400 ingresantes exigen que se respeten sus puntajes y se sancione a los verdaderos corruptos.

La confirmación del fraude fue dada a conocer ayer de mañana en una conferencia de prensa en la Comandancia de la Policía, que fue dirigida por el subcomandante, comisario general Luis Rojas, y el titular de la comisión interventora, comisario Diosnel Alarcón.

Este último dijo que se comprobó que al menos siete postulantes se beneficiaron con la obtención irregular de las respuestas de los exámenes de ingreso. Añadió que la principal tarea de la comisión interventora consiste ahora en identificar a los policías de la Dirección General de Instituto Superior de Educación Policial (Isepol) que facilitaron esos datos.

Supuestamente, las respuestas de los exámenes de ingreso se vendían por montos que van desde G. 2 millones hasta G. 5 millones, de acuerdo con los datos que maneja la comisión interventora, aunque algunos padres dijeron que llegaban hasta a G. 20 millones, “según la cara del cliente”.

Destituidos

Tras desatarse el escándalo de corrupción el comandante de la Policía, comisario general Críspulo Sotelo, destituyó al director general del Isepol, comisario general Bernardino Monges, y nombró al comisario principal Tomás Cristaldo.

También fueron echados el director de la Academia de Policía, comisario principal Marcial López Palma, en cuyo reemplazo asumió el comisario principal Germán Real Medina, y el director del Colegio de Policía, comisario principal Leonardo Salinas Legal fue cambiado por el comisario principal Gustavo Ramón Enciso Saucedo.

Volver a rendir

Ante esta situación el comando institucional decidió anular todos los exámenes que tomaron a los más de 2.000 postulantes.

En ese sentido, los principales afectados son las 20 mujeres y los 70 varones que ingresaron a la Academia Nacional de Policía y que incluso ya compraron hasta sus uniformes para los cuatro años de cadete que les esperaban hasta convertirse en oficiales.

La misma situación se da con los 315 aspirantes que ingresaron al Colegio de Policía y que debían completar los dos años del curso hasta egresar como suboficiales.

Todos los ingresantes, así como los postulantes que no habían alcanzado los puntos requeridos, deberán volver a rendir las cinco pruebas, seguramente en la próxima semana, no así los siete jóvenes que compraron las respuestas y que ya fueron descalificados, y otros seis que también fueron excluidos porque tienen tatuajes visibles en el cuerpo y por ende no pueden ser policías, tal como lo estipula el reglamento.

Manifestación

Una parte del grupo de 400 ingresantes, muchos de ellos con sus padres, se manifestaron ayer de tarde frente a la Comandancia exigiendo que se respeten sus puntajes y que los verdaderos corruptos sean castigados.

Dijeron que es injusto que los que ingresaron por méritos propios tengan que volver a rendir y que algunos llegaron a gastar hasta G. 40 millones para ingresar.

“La justicia ordinaria”

El comisario general retirado Santiago Velazco , padre de uno de los ingresantes a la Academia de Policía, exigió ayer que los corruptos que provocaron este nuevo escándalo en la Policía sean sometidos a la justicia ordinaria e instó al comandante Críspulo Sotelo a sanear la institución.

“Como padre digo que el comandante Críspulo Sotelo y el subcomandante Luis Rojas son los responsables de esto. De ellos depende, todavía están a tiempo”, dijo el comisario Velazco, cuyo hijo ingresó en el puesto 49, pero que ahora deberá volver a rendir las cinco pruebas a raíz de la comprobación de la venta de las respuestas.

“Ingresamos por méritos”

Juan Andrés Argüello  ingresó en el puesto 24 en la Academia de Policía, con 90 puntos.

Durante la movilización de ayer, frente a la Comandancia, pidió que se respeten los puntajes alcanzados y que se excluya solamente a los que hicieron el fraude.
 “Nosotros ingresamos por méritos propios, solo pedimos que se respeten nuestros derechos”, remarcó el joven al momento de precisar que él y su familia ya gastaron hasta ahora más de G. 25 millones para alcanzar su sueño de ser oficial de Policía, algo que ahora otra vez corre peligro.

“Tuvimos que vender todo”

Miguel Ángel Santos dejó el Chaco paraguayo para intentar convertirse en suboficial de Policía, algo que ya parecía haber logrado cuando su nombre figuraba en la lista de ingresantes al curso de dos años en operaciones tácticas que se da en la Agrupación Especializada. Sin embargo, ahora tendrá que volver a rendir, debido al fraude que cometieron otros.

“Somos pobres, mis padres son separados y tuvimos que vender todo lo que teníamos para venir. Hasta ahora gastamos G. 20 millones. Esto es injusto”, dijo.


Fuente: ABC Color


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