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En el puesto de salud de San Juan de Ñeembucú, uno de los problemas es la movilidad para asistir a los pacientes. Por ejemplo, las embarazadas deben ir a los controles en tractores y otras tuvieron a sus hijos en la ambulancia, que no da abasto.

El Dr. Milciades Torales es uno de los dos médicos que trabajan en el puesto de salud de San Juan de Ñeembucú, una de las zonas afectadas por la crecida de los ríos Paraguay y Paraná. El profesional contó en conversación con ABC Cardinal, cuyo equipo está en el sitio, que el problema más grande que tienen es el de la movilidad.

Los pacientes de ese distrito generalmente se mueven a caballo y ahora lo hacen en canoas, por la crecida. El puesto tiene una ambulancia pero no da abasto. “Usamos móviles personales o pedimos ayuda a la Municipalidad”, manifestó Torales. Además, pidió la recategorización del puesto de salud, porque solo hay dos médicos para todo el distrito. El hospital más cercano es el de Pilar, que está a unas cuatro horas.

Torales contó también que tienen un problema con la provisión de agua potable, lo que causa enfermedades. “La gente toma agua del estero”, manifestó.

Por su parte, la licenciada Miriam Rolandi, enfermera del puesto, recordó que ayer tuvieron que movilizar a una embarazada para sus controles en un tractor, a raíz del mal estado de los caminos. “Vamos paliando las necesidades. En cuanto a provisiones de medicamentos estamos bien. Tenemos una ambulancia que no quisiéramos que se nos descomponga. Hay lugares en donde no podemos llegar”, expresó.

Rolandi pidió más recursos para poder asistir mejor. “Vemos la necesidad de la gente en el día a día. Vemos lo que necesitan y, si tenemos más, vamos a poder hacer más. Lo que más predomina son enfermedades respiratorias. Ahora hay algunos casos de gastroenteritis”, concluyó.

Fuente: ABC Color

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