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Se cumplió un año de la emboscada en la que fueron masacrados ocho militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Sus superiores, camaradas y familiares los recordaron con un acto religioso que se hizo en el destacamento donde prestaban servicios, el de la Subárea de Pacificación N° 2 (SAP 2), que funciona en el predio de la estancia “Ypotí”, frente al asentamiento campesino Núcleo 6, en la ciudad de Arroyito.

Las víctimas de aquel certero y cruel ataque de la gavilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fueron el subteniente Félix Fernando Fernández Duarte, el suboficial principal Lucio Dejesús Torrasca Galván, el sargento primero Éder Ramón Arias Cáceres, el sargento primero Robert Fabián Cañete Pereira, el sargento primero Hugo Alberto Candia Benítez, el vicesargento primero Genaro de Jesús Arias Palacios, el vicesargento primero Pablo Farías y el sargento segundo Sergio Daniel López. Todos eran del arma del Ejército.

Entre otras cosas, el pa’i Zavala también dijo que “por ser ciegos ante el mandamiento de Dios, este país nuestro está sufriendo mucho”, y después se refirió al reciente secuestro del menonita Franz Hiebert Wieler (32), quien permanece en cautiverio en poder del EPP desde hace exactamente una semana, tras ser capturado en la colonia Santa Clara de Tacuatí.

Asimismo, hizo referencia a los otros tres secuestrados, el policía Edelio Morínigo Florenciano (28), el menonita Abrahán Fehr Banman (37) y el ganadero Félix Urbieta Ramírez (67).

“La cultura de la muerte y la cultura de secuestros hoy día nos avanzan. Y esto es fruto de ideologías por doquier que surgen en nuestro país y en todas partes del mundo”, señaló Zavala.

“Será que va a haber más muertes, más secuestrados. Hasta cuándo”, preguntó el cura.

Después animó a las fuerzas de seguridad y a la población. “Tenemos la fuerza necesaria para darle fin a esto. La muerte, el secuestro y la violencia nunca van a ser la solución”, aseguró.

Por último, fue categórico al señalar que “hay que defender la vida y denunciar la violencia y las ideologías que atenten contra la vida”.

Un puño de arena, el más triste recuerdo

Luego del acto de recordación para los 8 militares asesinados, que se hizo en la base del SAP 2 en Arroyito, los familiares de los soldados fueron en dos autobuses hasta el lugar donde ocurrió la masacre, a 3.800 metros de dicho destacamento.

En el sitio de la emboscada, algunos de los familiares, que visitaban por primera vez la zona, recogieron un puño de arena, como el más triste recuerdo de la muerte de sus parientes.

La comitiva tuvo resguardo aéreo, con dos helicópteros artillados, y de patrullas en tierra que iban escoltando los ómnibus. El general Eulogio Ortega y el coronel Héctor Grau participaron de los actos.


Fuente: ABC Color

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