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Pobladores de Laureles piden mejor calidad del agua que suministra la Junta de Saneamiento. El vital líquido es captado del estero Pira Guasu.

El nivel del estero Pira Guasu descendió considerablemente y los pobladores sospechan que puede estar contaminado, ya que el líquido que llega a las viviendas es de color amarillento y con un olor desagradable. Recientemente, la Gobernación de Ñeembucú, administrada por Carlos Silva (PLRA), financió la renovación parcial de las instalaciones de la planta de tratamiento de la Junta de Saneamiento, con una inversión de aproximadamente G. 730 millones, pero es notorio el deficiente funcionamiento, se quejaron los usuarios.

Lamentablemente la obra realizada por la cuestionada empresa BGF SA, representado por el licenciado Jorge Franco, que determinó utilizar al Estero Pira Guasu como fuente de provisión del líquido, no ha logrado mejorar el servicio. Esto genera mayor malestar en la población por la muy dudosa calidad del agua que llega a las casas.

La disconformidad de los vecinos de Laureles se refleja en la gran morosidad de los usuarios, al extremo que actualmente solo un 50% paga los G. 15.000 mensual por el servicio.

Angélica Molinas, usuaria, lamentó que la Gobernación no haya planificado como corresponde la millonaria inversión. A consecuencia de eso ahora en Laureles se consume agua aparentemente contaminada, de color amarillento y olor nauseabundo, indicó.

Significó que la mayoría de los pobladores son de escasos recursos económicos, que no están en condiciones de adquirir agua mineral para beber.

“Y mientras esta situación no se resuelva seguiremos consumiendo un producto que a simple vista se nota que no tiene condiciones de potabilidad”, enfatizó.

Afirmó que los vecinos de Laureles necesitan de una solución con urgencia porque el agua es imprescindible para la vida “y según nos enseñaron desde la escuela debe ser incolora, inodora e insípida para beberla”. Estas condiciones no reúne el líquido que llega a las viviendas del sector urbano del distrito, indicó.

El párroco local, presbítero Ismael Obregón, tesorero de la Comisión de Saneamiento de Laureles, admitió la existencia de problemas y adjudicó a la bajante del estero Pira Guasu. Afirmó que la Secretaría del Ambiente (Seam) debería verificar los cauces hídricos de Misiones y Ñeembucú, considerando la llamativa situación que se da desde la presencia de arroceras en la zona.

El sacerdote instó a las autoridades a resolver este problema. “La Municipalidad, la Junta de Saneamiento y la Gobernación, que es la responsable de las obras realizadas, deben reunirse a buscar una solución, de lo contrario los laureleños tendrán muchas dificultades durante todo el verano”, dijo.


Fuente: ABC Color

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