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Escasa variedad de materiales comprados y la falta de clasificación desde hogares generan un desafío para recuperar mayor cantidad de residuos. Gancheros trabajan entre el ambiente insalubre y el monopolio.

Los rayos de sol empiezan a resplandecer en la bulliciosa zona del vertedero capitalino Cateura. Carmelo Ortiz se prepara para una jornada laboral más en aquella montaña de incertidumbre, compuesta por residuos que para el resto de la población son desperdicios. Pero para él es la fuente clave de ingreso para mantener a sus hijos, a quienes desea verlos convertirse en profesionales.

Carmelo tiene 62 años, lleva más de 25 años en la actividad de reciclaje. Confiesa que estar expuesto en el lugar insalubre empieza a pasarle la factura. "Mi principal problema es el dolor de cabeza, hay veces que ya estoy cansado. No tengo más ganas, sobre todo en los días de intenso calor, pero debo seguir. No hay de otra", relata.

Desafío. Oficialmente son cerca de 600 los recicladores organizados en tres coordinadoras. Son denominados popularmente como gancheros, por utilizar un gancho para segregar los desechos que llegan al vertedero de Asunción. Son varios los desafíos para los trabajadores de este rubro, partiendo de la contaminación y la inseguridad sanitaria en la que se desempeñan.

"No nos proveen de guantes ni zapatos adecuados. Ni siquiera el dispensario del lugar cuenta con medicamentos. El accidente más recurrente que tenemos es el corte en manos y brazos. También hay mucha gente que tiene problemas en el pulmón", relata el hombre.

La falta de la remuneración justa de sus materiales por parte de intermediarios y la no segregación de los desechos, desde el lugar de origen, también repercuten para crear un doble trabajo.

Desde la Secretaría del Ambiente (Seam) señalan que de todos los desechos, solo se aprovecha menos del 10%, cuando en países desarrollados la recuperación es del 30%.

El director de Calidad de Ambiente de la Seam, Patricio Ortiz, desglosó que existe un déficit de segregación desde la fuente de origen, ya que los ciudadanos no están obligados a realizar la clasificación por tipo de basura. También el problema radica en el servicio de recolección, "de nada sirve que en el hogar se realice la separación y el recolector vuelva a realizar la mezcla en el transporte", agregó.

Asimismo, indicó que tampoco existe una variedad amplia de reciclaje por parte de empresas dedicadas al rubro. "La compra está enfocada en vidrios, metales y cartones, mientras que en otros países la recuperación es de aproximadamente 25 tipos de materiales", según el funcionario.

Concesión. La empresa Empo es la encargada de administrar el vertedero municipal por un periodo de 30 años. En torno a dicha firma existe una serie de cuestionamientos. Actualmente tiene en contra una denuncia presentada por parte de la Municipalidad de Asunción por supuesto hecho punible de producción de documentos no auténticos. Hasta tanto duren las investigaciones, la Comuna no otorgará remuneración a la compañía en cuestión. Además, la empresa aún no concreta la mudanza del sitio de disposición final hasta la localidad de Villa Hayes por problemas judiciales, por lo que todo el tratamiento hasta ahora se realiza en el sitio, cerca del río Paraguay.

Tanto Carmelo como sus compañeros sueñan con ver a Cateura en un lugar que funcione solo como una planta de transferencia. De esta manera esperan que el trabajo de recuperar materiales sea relativamente más llevadero.


Fuente: ÚH

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